eLearning post-covid y las 3 brechas digitales

La crisis de 2020

Este 2020 está siendo todo un reto para muchos sectores debido a la pandemia de la covid-19 y el obligado confinamiento. La reclusión en las casas ha obligado a adelantar a semanas cambios que habrían tardado años en las empresas, escuelas, universidades.

Así como las empresas se han visto obligadas a acelerar transiciones a modelos de teletrabajo, las escuelas y universidades han tenido que probar, ya no sistemas blended, sino sistemas totalmente virtuales.

 

Oportunidades para el eLearning

Es cierto que lo que se ha hecho en el sector de la educación es lo que se ha llamado educación online de emergencia [1] y no se trata de modelos sostenibles en el tiempo. Se deberá hacer reflexiones y cambios en el diseño de los cursos si se quieren mantener algunas de estas prácticas de cara al futuro, pero lo que sí que hemos podido ver es un gran experimento global de eLearning o pseudo-eLearning.

Alumnos y profesores, en todas las etapas educativas y en la formación corporativa, han podido probar e improvisar sistemas de LMS, herramientas de EdTech, sistemas síncronos y asíncronos, etc. Podemos decir que de forma masiva se ha hecho una prueba piloto de eLearning y se ha perdido el posible miedo a las herramientas.

Esto no quiere decir que la situación se vaya a mantener totalmente online, claro, pero seguro que cuando volvamos a la normalidad, muchas prácticas propias del eLearning van a ser importadas en la educación presencial secundaria, universitaria y corporativa.

Desde el punto de vista de los defensores del eLearning, estos modelos híbridos los podemos ver como una gran oportunidad.

Se abren nuevas oportunidades para el eLearning

Frenos. La brecha digital

Sin embargo, otra cosa que también se ha visto son las dificultades logísticas para la implantación general del eLearning. Uno de estos frenos es la llamada brecha digital. La brecha digital, muchas veces se asocia a un problema de acceso a Internet, pero en la actualidad es un poco más complejo y hablamos de tres brechas digitales [2]. Debemos proponer soluciones en todas ellas para democratizar el eLearning.

La brecha digital de acceso

Es la más conocida. Normalmente significa la posibilidad de acceder o no a Internet y a los dispositivos necesarios. Habitualmente está muy relacionada con las desigualdades económicas.

La brecha de acceso también incluye otros casos; hay gente que no compraría un ordenador o una wifi aunque tuvieran los medios económicos por falta de interés, por ejemplo, o por temas culturales o sociales.

Esta brecha es en la que nos fijamos más y seguramente es la más importante. La solución pasa por inyectar recursos económicos al sistema. Acceso a Internet y ordenadores a alumnos con dificultades económicas y infraestructuras en los centros docentes, por ejemplo. En este sentido ya se están debatiendo propuestas en las diferentes administraciones de cara al próximo curso.

Sin embargo, actualmente [3] el el 91% de la población española ya usa Internet y la cobertura en España llega al 99,5% de la población, por lo que la brecha digital son más cosas…

La brecha digital de uso

La segunda brecha digital es de dificultad de uso de Internet. Es muchas veces una brecha generacional, pero también influye el ambiente cultural, la brecha de género, posibles discapacidades, falta de tiempo, etc. Hay gente que considera la tecnología tan complicada que no podría usarla aunque la tuviera gratis.

Así pues, esta brecha no se soluciona proporcionando equipos. Aquí hay un tema de formación en las competencias digitales más básicas y sobretodo un factor motivacional, ya que si no le vemos el interés, seguramente no queramos aprender a usar la tecnología. Y respecto al tema generacional, en España, casi 1 de cada 5 personas tiene más de 65, años según el INE, por lo que motivar e incluir a esta población es bastante importante.

La brecha digital de calidad de uso

Si la anterior brecha es generacional, ¿implica que los nativos digitales ya no tienen brecha? Pues la verdad es que no. Esta brecha no es de edad. Ser capaz de actualizar Instagram o tener 10000 seguidores no implica directamente ser competente digital. Esta tercera brecha es la capacidad de usar las tecnologías para obtener beneficios fuera de Internet. Muchos de los jóvenes que se pasan todo el día conectados no saben hacerlo.

Uno de los posibles beneficios a obtener gracias a la tecnología sería el aprendizaje.

Parece que para poder aprovechar Internet para el eLearning hace falta que los actores tengan un conocimiento más profundo de Internet y tener más habilidades y competencias digitales [4]. La solución pasa también por la formación continua tanto a formadores como a alumnos.

 

Conclusión

La emergencia provocada por el confinamiento es una oportunidad para la innovación en la educación y para el eLearning. Sin embargo, el camino no es directo y harán falta recursos tanto económicos como de formación para que el acceso y aprovechamiento del eLearning no provoque o agrande desigualdades.

 

Referencias

[1] Charles Hodges, Stephanie Moore, Barb Lockee, Torrey Trust and Aaron Bond. Educause Review. The Difference Between Emergency Remote Teaching and Online Learning.  Recuperado de: https://er.educause.edu/articles/2020/3/the-difference-between-emergency-remote-teaching-and-online-learning (15/06/2020)

[2] El Visitante Digital.¿Qué es la Brecha Digital? Recuperado de: https://elvisitantedigital.com/que-es-la-brecha-digital/ (15/06/2020)

[3] Hootsuite. Informe del Estado mundial del ámbito digital en 2019. Descarga en https://hootsuite.com/es/pages/digital-in-2019 (15/06/2020)

[4] El Visitante Digital.Las 21 competencias digitales básicas. Recuperado de: https://elvisitantedigital.com/competencias-digitales-basicas/ (15/06/2020)

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