Hay una pregunta que cada vez más trabajadores se hacen en algún momento de su vida laboral: ¿cómo sigo formándome sin dejar de trabajar? Durante décadas, la respuesta fue frustrante: o estudiabas, o trabajabas. La formación continua existía, pero era rígida, cara e incompatible con los horarios de quien tiene una vida real.

El eLearning ha cambiado esa ecuación, y los datos lo confirman.

Por Mada Jurado

Lo que está pasando dentro de las empresas

En 1995, el 4% de las empresas usaban formación online para sus empleados; hoy lo hace el 90%. Esta tendencia revela una transformación completa de cómo las organizaciones entienden el desarrollo de su talento a día de hoy.

Las razones son evidentes: flexibilidad de horario, reducción de costes logísticos, posibilidad de formar a equipos dispersos geográficamente y, sobre todo, la capacidad de actualizar contenidos en tiempo real cuando el sector cambia. Pero más allá de la comodidad, los datos de impacto son los que justifican la inversión: el dinero invertido en formación online genera retorno para la empresa, y las empresas con programas integrales de formación registran un 218% más de ingresos por empleado que las que no los tienen.

El eLearning corporativo se ha coronado como la manera más realista de que una organización mantenga a sus equipos actualizados en un entorno donde los conocimientos relevantes cambian más rápido que cualquier plan de formación anual.

Lo que está pasando fuera de las empresas

La otra historia de éxito del eLearning está en la Formación Profesional online. Y es, si cabe, más significativa.

La FP online ha crecido un 170,8% en cinco años en España, según el informe de Estadísticas de Formación Profesional del Sistema Educativo 2024 del Ministerio de Educación. Ya representa el 25,6% de la matrícula de los ciclos formativos de Grado Superior. A día de hoy, el perfil de quien la elige no es el joven de 18 años que no pudo acceder a la formación presencial, sino el trabajador adulto que necesita una titulación oficial para cambiar de sector o mejorar su posición, y que no puede permitirse dejar de trabajar para estudiar.

La FP en su conjunto supera ya a la universidad en demanda laboral. Según el informe sobre empleabilidad de Infoempleo-Adecco, casi el 47% de las ofertas de empleo publicadas en 2024 pedían una titulación de FP, frente al 21,4% que pedían título universitario. La modalidad online ha sido el vehículo que ha hecho accesible esa formación a quien más la necesitaba. Familias profesionales como Administración y Gestión, Sanidad e Informática concentran la mayor parte del crecimiento online, precisamente porque son las que más demanda laboral generan y en las que más trabajadores adultos necesitan actualizar o reconvertir sus competencias.

El trabajador del futuro ya está aprendiendo

Lo que el eLearning ha resuelto es un problema de tiempo y de acceso. El trabajador adulto que quiere seguir creciendo profesionalmente no tiene dos años para dedicarlos a estudiar a jornada completa. Lo que tiene son tardes, fines de semana, trayectos en transporte público, y ahora además tiene plataformas y ciclos formativos diseñados para encajar en esos huecos.

El resultado es un ecosistema de aprendizaje continuo que no había existido nunca antes: millones de personas que aprenden mientras trabajan, que cambian de campo sin dejar de cotizar, que acumulan competencias nuevas sin renunciar a las que ya tienen.

El eLearning no ha reinventado la educación. Ha hecho algo más útil: ha hecho posible que la formación acompañe a las personas a lo largo de toda su vida profesional, en lugar de concentrarse en los primeros veinte años y desaparecer después. Eso sí es un cambio real.

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