Un día cualquiera en el metaverso educativo

“El metaverso es la evolución lógica de la web”.

El metaverso últimamente está en todas las conversaciones y es que la inversión tan inmensa de dinero y capital humano que está haciendo el líder de Facebook, ahora Meta, no ha dejado a nadie indiferente. Se empieza a hablar mucho, pero con mil interrogantes, y es que no es fácil saber cómo será ese metaverso. 

En el mundo de la educación, el metaverso supondría la fusión perfecta entre las modalidades e-learning y presencial, aportándonos un b-learning completamente fusionado. Además, potenciarí el e-learning aportando esa presencialidad que hoy día imposibilita la distancia. Ahora bien, visualizar todo esto parece misión imposible y menos acercarlo a la cotidianidad. 

En este artículo vamos a tratar de hacer una aproximación y así imaginarlo de manera más clara.

¿Cómo sería un día cualquiera de un docente en el metarverso? Vamos a visualizarlo y a conocerlo en primera persona.

Pero primero, vamos a recordar:

Un día cualquier hoy en la modalidad e-learning:

“Me siento en mi escritorio con una taza de café y enciendo el ordenador. Espero a que este inicie, meto la contraseña, abro el explorador, busco la dirección web del campus virtual, accedo a través de las credenciales y busco mi aula. Dentro de mi aula busco los foros, a ver si ha habido alguna comunicación. Voy a revisar si algún estudiante se ha conectado en las ultimas 24 horas y si han entregado las tareas. Respondo las dudas en los foros, respondo mis emails, corrijo algún proyecto y cierro la plataforma. Me voy a por otro café a la cocina.”

¿Qué puedes apreciar en este relato? 

Aprecias soledad. Sí, es cierto, has estado en conexión a un campus virtual al que perfectamente están accediendo miles de personas al mismo tiempo, pero no has visto a ninguna porque no las puedes ver. Tampoco ves a tus estudiantes más allá de las tediosas clases o tutorías por zoom en las que la vista y el cuerpo se cansa de no moverme de la silla. En realidad, lo que has hecho durante todo ese tiempo de trabajo productivo ha sido acceder, consultar y gestionar datos, nada más, solo cifras. Pero no has visto personas, no has visto sonrisas, no he escuchado un “hola, qué tal estás” fortuito por el pasillo. Lo único que ha interactuado con el aula virtual ha sido tu mente y tus dedos al ratón y al teclado. El resto del cuerpo ha estado en espera.

¿Traducimos esta situación tan cotidiana al metaverso? 

Vamos allá: 

“Me coloco el casco de realidad virtual y cojo los mandos, lo enciendo todo. Accedo al campus y veo que hay varias reuniones, grupos de personas en el césped conversando, jugando, y también está teniendo lugar un evento educativo. Ya iré a la salida, ahora quiero ir a mi aula primero. “¡Hola! Qué bueno verte por aquí, nos hemos conectado a la vez. Me gusta la ropa que te has puesto hoy, ¿es la misma la de tu avatar que la que llevas ahora o vas en pijama? jeje. Por cierto, ¿qué tal llevas la asignatura? El otro día me dio la sensación de que había muchas dudas.” Mi estudiante parece que tiene un poco de tiempo así que le invito a irnos a la sala de dudas, a ver si han dejado algunas colgadas sobre el tablón. “Fíjate, aquí hay algunas cuantas, ¿sabrías dar respuesta?” Este es un momento perfecto porque, mientras respondo las dudas que han quedado en el tablón, mi estudiante aprovecha a resolver las suyas. El sistema ha captado nuestra conversación así que podemos decirle que la grabe en texto y en audio y se cuelgue automáticamente en el tablón. Uf… lo que ahora he resuelto en 5 minutos me habría tomado media hora si lo hubiese tenido que escribir, como en el antiguo Internet. Mi estudiante me pregunta por la siguiente tarea, tiene curiosidad. ¡Claro! No la ve porque la tengo en oculta, solo la veo yo. Me doy cuenta de que hay una parte de esa actividad que todavía está por hacer para que esté lista, es algo totalmente procedimental por lo que pregunto a mi estudiante si podría hacerla. No le vendría nada mal porque necesita recuperar nota. “Claro, profe, será un placer”, así que dejo que mi estudiante vea la tarea y me voy. Total, en cuanto el estudiante termine la tarea se volverá a quedar oculta, no me tengo que preocupar, aún así, tengo copia de seguridad. Me voy a mi sala a corregir, voy a colgar el cartel de no molestar porque necesito concentrarme. Pero me pasaré por la cafetería antes de irme por si puedo charlar un poco con otras personas del equipo docente y mis estudiantes”. 

Si nos ponemos a comparar una situación y la otra, no tienen color. En la primera el sentimiento es de el cuerpo se ha anquilosado de haber tenido que estar frente a una pantalla horas redactando y de soledad. Mientras que en el segundo caso la situación es muy similar a la presencialidad con el plus que aporta la tecnología, dando facilitades automáticas que reducen tiempo de procesos. En el e-learning que hoy conocemos estamos aislados en nuestra aula virtual, visualmente no vemos más allá, de hecho, no vemos ni que existan otras aulas si no somos docentes en ellas. Además, habrá muchas funcionalidades informáticas muy tediosas e incluso peligrosas que en el e-learning de hoy día no se pueden realizar, pero en el metaverso probablemente si. Un ejemplo es el de la “tarea” antes mencionada. Cuando estamos en un campus de e-learning de ahora no podemos darle poderes de edición del aula virtual a un estudiante por muchos motivos: solo los puede conceder administración, quedaría el aula virtual al completo editable con todos los riesgos que ello conlleva, habría que volver a quitar los permisos de edición a través de un nuevo proceso de coordinación… En cambio, en la vida no virtual, en la presencialidad, no es tan complicado. En el metaverso, probablemente, será similar que como lo haríamos en la presencialidad (pero con mediación de tecnología), pero con todas las ventajas de la virtualidad.

Es un futuro en construcción

Actualmente no podemos imaginar mucho más, de hecho, el metaverso está en proceso. Actualmente no existe ningún metaverso creado, solo protometaversos y salas 3D con presencia de un avatar. 

Por ello, no tenemos certeza de lo que podremos hacer exactamente y de lo que no. Lo que sí sabemos es que se pretende crear una capa de realidad virtual sobre la realidad física. ¿Esto que es? Se trata de ambos mundos totalmente conectados, donde lo que sirve y se usa en uno también estará y repercutirá en el otro. Ya no habrá tareas duplicadas, accesos tediosos, todo será de manera más natural y humana pero, paradójicamente, solo será posible a través de la tecnología. 

Y es que romper el espacio tiempo muy humano no es, para eso necesitamos asumir este reto tecnológico y transformar Internet. 

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Mientras tanto, observemos esta magnífica transición hacia una nueva fase de interacciones humanas con la tecnología.  

 

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