Mitos en e-learning – Parte II

Vamos a comenzar diciendo que este “mito” muchas veces se transforma en la dura realidad.

La “cadena de montaje de Henry Ford” es una metáfora excepcional para identificar este problema.

En el trasfondo está la idea de que el aprendizaje se produce por “decreto”. Que si las piezas están ubicadas de la forma adecuada, podemos apretar el botón play y por un lado de esa línea de montaje entra “el alumno” sin conocimiento y por el otro sale “el alumno altamente capacitado”.

Esto es una falacia en todos los ámbitos educativos, y el e-learning no es la excepción.

Los procesos de enseñanza y aprendizaje se construyen en comunidad, en compañía de otros que validan y orientan el proceso, con un componente motivacional que no puede ser sustituído por normas o disposiciones.

Por esta razón las plataformas de e-learning deben estar orientadas por fundamentos pedagógicos y no tecnológicos.

De otra manera terminaremos siempre comprando “espejitos de colores” pero, eso sí, con una alta dosis de tecnología.

Se vienen los Bots, la IA (inteligencia artificial) y el Big-data al e-learning.

En este último tiempo (2018) comienzan a aparecer en e-learning algunas aplicaciones con uso de IA (especialmente predictores) que hacen uso de caudales de información (Big Data) recogida previamente en la plataforma y que se traduce en recorridos personalizados, ejercicios de refuerzo, sugerencias de recursos, para un aprendizaje más efectivo. Esto sumado a los Bots (programas de auto-respuesta) dan idea de la “automatización” a la que estamos próximos.

Y no es que estos recursos en sí mismos no sean muy valiosos y potentes, el riesgo es no dirigir estos instrumentos con una mirada pedagógica centrada en un aprendizaje relevante, y en consecuencia que terminen convirtiéndose en la “cadena de montaje educativo”.

 

Adecuación – adaptación

Así como en un buen trayecto de e-learning, juega a su favor la “no presencialidad” y la “no secuencialidad”, el gran desafío que se nos presenta es sacar ventaja de la “posible adaptación” a las particularidades del que aprende. Es un hecho que “no todos aprendemos de la misma forma”, ni nos motivan las mismas cosas.

Vale decir, que en el trayecto existan estrategias de refuerzo, caminos alternativos, adaptados a las características del que aprende y su entorno, sin desviarse del objetivo principal, de los contenidos a desarrollar o las competencias a adquirir. En este terreno la IA y el Big Data, tienen mucho para aportar.

 

Mentoreo personalizado

Es muy importante aclarar, que como diría la educadora Edith Litwin “El aprendizaje es básicamente una tarea entre humanos”. Y esto sigue sigue siendo relevante también en el e-learning.

Es fundamental el respaldo del otro, el compañero y el guía, en ese proceso. Es necesario un “Mentoreo” dedicado, empático, significativo.

Cuando encontramos estrategias de e-learning con grupos de 40/50/100 alumnos para ser guiados por un tutor/a en el proceso, vemos que es muy difícil que se logre un acercamiento significativo. Ni siquiera llegará a conocer el nombre de cada uno del grupo en un tramo corto de capacitación. Mucho menos sus particularidades o realidades. No se puede hablar de empatía en ese contexto.

¿Sincrónico o asincrónico? con ¿Videoconferencias o con videos grabados?

Podemos recurrir a múltiples estrategias, en función del entorno, de los contenidos, de las posibilidades técnicas de “oferentes y receptores”, pero si no tenemos en cuenta el “espacio compartido” todo lo que hagamos resultará bastante infructuoso.

 

Colaboración

Finalmente el trabajo compartido, el grupo de pares, será el diferencial de calidad y contención. Si logramos generar el sentido de grupo, superando las distancias, los contextos individuales, y lo convertimos en un valor en común, el aprendizaje se tornará mucho más enriquecedor y potente.

Se convertirá en una experiencia de vida que posiblemente supere a la de un ámbito presencial, porque juegan las distancias, los contextos, las diferentes culturas, etc. Si a esto le sumamos la adaptabilidad a las necesidades del que aprende y la posibilidad de repetir, registrar, retomar un momento en particular. Entonces el e-learning comenzará a desarrollar todo su potencial, hasta límites impensados.

Algunas consideraciones prácticas

Cuatro aspectos que nunca deberíamos perder de vista:

  • La naturaleza del contenido a trabajar (y adaptar las herramientas disponibles a ese contenido).
  • La figura docente, como experto en el tema, disponible, accesible para consultas.
  • La figura del tutor/a como dinamizador y mentores del grupo a cargo.(10/12

    alumnos)

  • La relevancia de los recursos a utilizar. ¿En qué medida este recurso ayuda a un

    aprendizaje más significativo del que aprende?

 

7 Comentarios

  1. Liliana Bedro 28 noviembre, 2018
  2. Ana María Lamas 30 noviembre, 2018
  3. Mónica Carrizo de Godoy 30 noviembre, 2018

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